Hace unos días una persona muy importante para mí, dijo dos cosas que llamaron mi atención, la primera, "creo en el destino" y la segunda "uno puede hacer lo que quiera, cuando uno quiera", lo que me hizo reflexionar sobre el destino y el libre albedrío, razón por la cual ahora escribo esta entrada y ya de paso aprovecho para dedicársela.
Es factible pensar que la idea de destino y la de libre albedrío son por completos antagónicas, dos caras de una moneda, yo en realidad pienso que son amigos y que conviven armónicamente en nuestras vida, en una suerte de sincronía que gobierna el universo.
Ahora bien, es cierto que hay decisiones en nuestra vida que somos incapaces de controlar, decisiones que la vida toma por nuestra cuenta, lo que normalmente conocemos como destino, esto es por ejemplo, en donde nacemos, nuestra familia, la religión que nuestros padres nos enseñan, o algún suceso de la naturaleza. Pero haciendo aún lado estas circunstancias y otras más que salen de nuestras manos, queda el libre albedrío nuestra facultad de tomar decisiones, de controlar nuestras vidas, de gobernar y tomar control de las circunstancias.
No así y a pesar de tener la plena facultad de controlar nuestras vidas, hay gente que deja al "destino" tomar las riendas de sus vidas, dejando a la vida que tome todas las decisiones por ellos, creo en lo personal que la mayoría de la gente vive de esta manera, dejándose llevar.
Debemos de ser consientes de esta situación, ser lo suficientemente valientes y tomar las riendas de nuestra vidas, no dejarnos llevar por la corriente, realmente nunca es tarde para empezar, podemos empezar cuando nosotros queramos y siempre se puede recomenzar, nosotros establecemos los límites.
Sé que se oye más fácil de lo que realmente es, pero estoy seguro de que si encontramos la sincronía entre el destino y nuestras decisiones, pronto nos encontraremos disfrutando de mejores circunstancias y aprovechando mejor las oportunidades.
Saludos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario