martes, 18 de mayo de 2010

LA MENTIRA

Desde pequeños nuestros padres nos enseñaron a no mentir y a decir siempre la verdad, pero realmente cuántos de nosotros decimos toda la verdad, cuántos podemos soportar la verdad, todos esperamos la verdad pero no todos la soportamos, pero el tema de esta entrada no es la verdad sino la mentira y ya que a Adán y a Eva saber la verdad les costo el paraíso, seguramente la mentira no puede ser tan mala.

Daré una clasificación de la mentira que me proporcionó un buen profesor en la clase Opinión Pública, de la especialidad de Admnistración Pública y Políticas Públicas.


MENTIRA SOCIAL: Nos permite vivir en sociedad, de hecho, es criticable no saber usarla. Ejemplos: la aceptación social, la justificación, ¿viviría sin ella? Dentro de ésta clasificación es en donde la mayoría de las personas por no decir todos, nos encontramos, el claro ejemplo es la esposa embarazada, que le pregunta a su adorable esposo casi llorando que si se ve gorda y éste le responde que no, o cuando nos preguntan si la comida estuvo buena, cuando somos invitados en casa ajena, en fin seguro que muchos de nosotros hemos recurrido a esta mentira en más de una ocasión.

MENTIRA FUNCIONAL: Aquella que permite salir adelante, evitando un mal mayor, resuelve un acontecimiento coyuntural y de circunstancia. Menos útil que la anterior y con un grado mayor de culpa pero en ocasiones nos puede sacar de un apuro, como cuando una vez choque un poco tomado y le dije al del seguro que no había tomado nada, para que me pagaran el taller. (Por cierto me funcionó y me ahorré una buena lana).

MENTIRA DE SUPERVIVENCIA: No atiende a una coyuntura, se puede mantener toda una vida, el desarrollo de la persona en el mundo, depende de la existencia de la mentira. Dentro de esta clasificación, tenemos ya un grado muy alto de responsabilidad, es posible que sea aún útil, pero demasiado complicada de mantener, aquí tenemos por ejemplo a los que se hacen pasar por médicos sin serlo, o que dicen ser licenciados y ejercen una profesión sin tener un título o siquiera haber estudiado, como podemos ver, implica un alto grado de responsabilidad.

MENTIRA INFUNCIONAL: No tiene sentido utilizarla, no hay una motivación ni solución de nada, genera problemas, desgasta y se da por torpeza. Dentro de esta categoría encontramos a los que mienten sin parar y sin razón, la mentira que no se justifica con ninguna razón y la que debemos de evitar a toda costa.


Espero que nadie haya usado ninguna de las dos últimas clasificaciones y si lo han hecho pues deben de reflexionar un poco al respecto, lo ideal sería no mentir, pero mientras tanto, creo que todos hemos mentido o mentiríamos.

Saludos

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